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11 años de la desaparición de Julio López.

Desde el Foro Contra la Impunidad y por la Justicia nos convocamos este lunes 18 de setiembre frente al Parque Federal –altura Agustin Delgado- de la ciudad de Santa Fe, donde está el mural que se hiciera en 2016 a 10 años del secuestro, para recordar a Julio López víctima de Desaparición Forzada en la Dictadura y secuestrado y desaparecido por la patota de Etchecolatz en democracia.

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En la oportunidad, un más de un centenar de compañerxs referentyes de organismos de DDHH y organizaciones sindicales, sociales, políticas y estudiantiles tomaron intervención en la restauración y ampliación del mural con la coordinación del dibujante santafesino Raúl Viso, autor de la propuesta. En ese marco, se llevó a cabo un acto en el que se leyó un documento del Foro que se transcribe a continuación:

“A Jorge Julio López lo desaparecieron los enemigos de la democracia”

Sobreviviente de cuatro Centros Clandestinos de Detención del “circuito Camps” de la dictadura cívico militar, Julio López fue la voz de sus compañeros que fueron silenciados, tal como él lo había jurado, ante esa sangre joven derramada por los verdugos. Su voz fue escuchada por los jueces que se aprestaban a dictar sentencia contra el genocida Miguel Etchecolatz, en ese marco fue secuestrado, y nunca se supo nada de él.

Su secuestro y desaparición fue mucho más que una venganza personal: era una amenaza a todos los testigos y querellantes de los juicios de Lesa Humanidad que se comenzaban a sustanciar en el país. Fue también un aviso al gobierno democrático que había anulado las leyes de la impunidad, y logrando que fueran declaradas inconstitucionales por la nueva Corte Suprema de Justicia. El 18 de septiembre de 2006 fue un momento crucial, un punto de quiebre en el que se decidía si se continuaba con las nuevas políticas de Memoria, Verdad y Justicia, o se retrocedía a los tiempos oscuros de la impunidad,

Pese a la gravedad de lo ocurrido y más allá de la discusión de las responsabilidades, el movimiento de Derechos Humanos, el gobierno nacional y un sector comprometido del Poder Judicial, decidieron seguir adelante con los Juicios. Para ello se fortaleció la organización de quienes estaban involucrados y se implementaron programas de protección a testigos. Aún con nuevos atentados, amenazas y obstáculos, se siguió avanzando y se llegó a condenar a más de 600 genocidas. La Argentina se posicionó así como ejemplo en el mundo entero por sus logros en Derechos Humanos.

Cuando se dice “Julio López, desaparecido en democracia”, nosotros señalamos que no es la democracia quien lo hizo desaparecer, sino los enemigos del Estado de Derecho. Los genocidas impunes que caminan por las calles, porque aún no fueron condenados, o porque simplemente para ellos no hubo ni habrá sobrevivientes, como Julio López, que pudieran brindar su testimonio para procesarlos.

Hoy en Argentina se ha instalado un gobierno que busca desandar todas las conquistas logradas en más de una década en materia de Derechos Humanos y Sociales. Se difama a los organismos de Derechos Humanos, se presiona y expulsa a jueces que quieren seguir avanzando, se desmantelan estructuras del Estado que apoyan a los procesos judiciales, se obstaculiza el inicio de nuevos juicios, y se busca reflotar la teoría del enemigo interno y de un supuesto terrorismo. Todo orientado a justificar la represión social y política, al servicio de un proyecto neoliberal de privilegio, exclusión social y entrega del patrimonio nacional.

En el marco de una feroz represión a una comunidad mapuche, se produce la desaparición de Santiago Maldonado, con inocultable responsabilidad de la Gendarmería Nacional. Los funcionarios civiles involucrados, en vez de actuar con firmeza para esclarecer los hechos, estrechan filas y salen a defender contra viento y marea a “sus” tropas represivas. La complicidad judicial con este caso de Desaparición Forzada, es igualmente evidente.

Tampoco Santiago Maldonado fue desaparecido por la democracia, sino por quienes atentan contra ella, por los que combaten el Estado de Derecho desde las más altas esferas de gobierno. En cambio a Julio López lo desaparecieron los cómplices de los genocidas que eran juzgados por sus testimonios, en contra de un gobierno que tuvo la voluntad política de impulsar los juicios de lesa humanidad. Por eso denunciamos la infamia de pretender equiparar los contextos políticos de ambas desapariciones, y somos solidarios con el pronunciamiento de Rubén Eduardo López, hijo de Julio López.

Jorge Julio López, albañil, padre de familia, militante de base del Peronismo Revolucionario de los años 70, víctima de secuestro, torturas y reclusión ilegal, tuvo la entereza de testimoniar para que haya Justicia para sus compañeros asesinados. No llegó a escuchar la sentencia porque se lo llevó la mano asesina y cipaya de los genocidas de la dictadura. Su nombre y su ejemplo es bandera de lucha de todos los que nos comprometemos con la causa de los desposeídos y de un país donde reine una verdadera Justicia.

A 11 AÑOS DE SU SECUESTRO RECLAMAMOS: APARICIÓN CON VIDA DE JULIO LÓPEZ Y CASTIGO A LOS CULPABLES